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Sin dudas, que el más antiguo y preciado elemento que no deja de tener vigencia es la sal. Para nosotros los iquiqueños la sal nunca ha tenido el valor comercial que tuvo, tiene y va tener en otras latitudes, esto se debe a que desde Patillos, pasado la cordillera de la costa al este y casi hasta el río Loa, está el Salar Grande. Se calcula que este salar podría cubrir las necesidades del planeta por 5.000 años, haría falta una calculadora muy grande para poner en cifras las reservas de sal del inmenso Salar Grande.
Fue a comienzos del siglo XX que se inician los primeros trabajos de exploración y ya por los años 20 comienza la explotación comercial, extraer la sal no era gran problema, el problema estaba en llevar la sal a los embarcaderos. Entiendo que fueron capitales chilenos los que dan inicio a esta industria que persiste hasta el día de hoy.
Se decide que los puertos deben crearse en HUANILLOS y RÍO SECO, así fue como el nortino que no teme a la agreste naturaleza hace el embarcadero de Huanillos. En esta localidad vivieron cientos de personas, de hecho famoso es su castillo hecho de piedras de Mamiña, imaginemos la capacidad de las personas que hicieron aquel castillo, no había carreteras, no había agua, no había los materiales de construcción, más lo que destaca es el sistema de transporte del producto desde la mina al puerto, el sistema que se utilizó fue un andarivel. Este sistema trabajaba con electricidad, desde el cerro bajaban las lingas de sacos con sal, esta se transportaba por tierra a los embarcaderos, en donde se preparaban y se embarcaba a lanchones de madera, los que los llevaban a los buques.
En Río Seco, funcionaba de la misma manera, pero aquí había mucha mas actividad, vivieron mas de 1500 personas, llego a tener escuela, biógrafo (cine o teatro), posta y todo el aparato del estado, gran diferenciaba entre Río Seco y Huanillos que no solo era embarcadero, si no que, además estaba el varadero y astillero para la mantención de los vitales lanchones “maulinos” (embarcaciones de madera confeccionados en Constitución y los bajaban al mar por el río Maule, la madera principal es el Roble, se distinguen por tener la proa y popa iguales).
En los dos puertos, el agua esencial para la vida, se llevaba desde Iquique vía marítima, las tripulaciones de los remolcadores y lanchones no eran pocas, sus capacidades marineras de reconocida entrega, pues estos hombres de mar sabían que de su desempeño la vida de estos dos pueblos marítimos dependían de su trabajo.
Quien escribe, es un hombre de mar enamorado de su tierra y su historia, esto que escribo lo se por testimonios de algunos de aquellos viejos que, vivieron esta etapa del heroico puerto a quienes insto e invito a que sus vivencias las cuenten y así dejar para las futuras generaciones.
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