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Escrito por Juan Carlos Bolívar Cavieres   
viernes, 01 de junio de 2007

La noticia, aunque tarde, la recibí esta noche de trabajo, tal vez lejos de todo el mundo, en este invierno desértico que se vislumbra demoledor, como ha sido la noticia de tu partida querido y viejo amigo mío.

Tu recuerdo llega a mi mente desde niño, cuando jugábamos fútbol allá en las canchas de tierra frente al estadio municipal de Iquique, y hacíamos pichangas para matar el día, cuando nos íbamos caminando desde esa calle Gorostiaga, que siempre fue tu calle, hasta allí mismo frente al Balneario Cavancha.

Te recuerdo amigo Lobito, por tu andar delgado y seguro, y tu simpatía siempre a flor de labios, tú fuiste mi compañero de las primeras partidas que recuerdo, a fines de los sesenta y aunque no siempre ganábamos, nos divertíamos harto corriendo detrás de esa pelota blanquecina y un tanto corrugada, tratando siempre de conquistar el gol. Una tarde cualquiera, inauguramos nuestro club, del cual no retengo el nombre, sin embargo aquella tarde en tu casa siendo muy niños aún, brindamos con vino blanco que trajo a hurtadillas el Raúl León, y así para darle solemnidad al acto, entonamos la canción nacional.

Recuerdo también el primer amor que compartimos, quien fuera la Miriam, hermosa muchacha de lindos ojos y pelo castaño, una femina que venía desde el poblado de Pica, y que por esos tiempos se alojaba en la residencial de los Barreda, frente a mi casa, allá en la antigua casona de Gorostiaga # 170. Tú la conquistaste, y fue de ti quien se enamoró, a muy pesar mío, te recuerdo junto a ella allá en el muelle del puerto heroico de Iquique, en tardes placenteras, de risas inocentales y llenas de nostalgia.

Luego, fuimos compañeros de curso en el Liceo, durante toda la Enseñanza Media, hasta que egresamos de cuarto medio, compartiendo tareas, pruebas, estudios, torpedos, y en las fiestas que se hacían en la casa del "Chato" Labbé (te acuerdas de la virola, que me huevearon hasta que egresamos), o en la casa del Azócar allá en Playa Brava, tomando todos de la misma botella de cinzano, martini o triple sec, y a la vuelta, una vez terminada la fiesta, arrancando y caminando apurados por culpa del toque de queda. Del mismo modo seguimos siendo amigos ya bien entrada la adolescencia, en las fiestas que se hacían en la casa de los Molina, y recuerdo que tú eras particularmente amigo del Bobito Caqueo y del flaco Torres, en fin, compartíamos varios amigos y conocidos comunes. Siempre tengo la visión desde mi casa, cuando una vez que nos cambiamos con mi familia a los dptos. del Morro, y te divisaba desde el balcón de mi casa, sentado sobre las rejas de madera que allí en la población existían, o en la plazoleta del estanque de agua, con el pucho de cigarro en la boca. Eras Lobito bien popular entre todos nosotros, y en especial entre las niñas.

Tengo la imagen última tuya que retiene mi mente : tu pelo rubio y ondulado, pegado al cráneo y un tanto largo sobre el cuello. Tu rostro pequeño y angulado, tu cuerpo y tus manos siempre delgados. Tu chaleco de cachemira de color claro y amarillento y tus pantalones pata de elefante, como eran los que usábamos en ese tiempo. Pouperri, te llamábamos con cariño y tú así lo entendías.

Finalmente, te perdí la pista cuando me fui a estudiar el año 80' a Copiapó, para luego enterarme que te habías casado y luego separado, que trabajaste en algún momento en la municipalidad de Chañaral, que no te había ido muy bien en la vida, en esos aún cortos años y de ahí no supe más hasta el año pasado, luego de 26 años sin saber de ti, cuando se me ocurrió llamar al Tito Reyno y él me dio tu teléfono en Santiago. Enorme fue la alegría saber de ti, y haberte vuelto a escuchar, ahí me enteré de tu enfermedad, y de lo mal que la estabas pasando, pero nunca imaginé que esa sería la última vez que volvería a conversar contigo.

Ayer me bajó la melancolía cuando me metí a la Internet y observé fotos de nuestro Iquique querido, y de nuestro amado Liceo, y una mezcla de pena y añoranza me embargó el alma cuando miré nuestra alma - matter y miré nuestro Liceo y vi a los profesores nuestros ya viejitos (a la Chiqui, a la profe Gahona, al profe Adrián de Biología, a Don Agustín "Jujumaya" Caye, etc.), con otras generaciones de ex-alumnos, y busqué a la nuestra y no la encontré. Nuestro querido, complicado y diverso cuarto "F" del 1977. Así es que me propuse la idea, el propósito, de volvernos a juntar, ya que este año se cumplen 30 años desde nuestro egreso de la enseñanza media. Confeccioné una lista con los nombres de todos nuestros compañeros, que me acordaba, y sin lugar a dudas tú ibas de los primeros, pues siempre te sentaste al lado del patán Contreras, en la segunda fila, tercera columna, lado derecho, a partir de la entrada de la sala de curso. Todo esto sin siquiera sospechar la noticia que me iba a dar al siguiente día, nuestro camarada y coterráneo morrino del Sergio "Milico" Arriagada.

Ahora pienso como si fuese una premonición, que me estabas avisando, me estabas señalando tu partida, y a la necesidad del reencuentro. Solo espero que el "Chini" me ayude a concretar este encuentro de ex - alumnos, de nuestro querido cuarto "F", que será entre las principales cosas también un homenaje a ti, a tu alegría de vivir, a tu amistad, al buen compañero que siempre fuiste, al mejor amigo de tus amigos y a la simpleza con que siempre encaraste la vida misma.

Amigo mío, querido Jaime Lobos, con profunda tristeza debo aceptar que efectivamente has partido a la Gran Travesía, pero oye bien, entérate que solo nos llevas la partida, pues siempre fuiste un adelantado en todo y no podía ser esta la ocasión que destiñeras. Donde estés querido "Poupe", recibe un fraternal abrazo de tu amigo Johnny, que jamás te olvidará.

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Comentarios

juan, no se si sera la edad más, hace tiempo no me sorprendia lagrimiando, tú carta refleja claramente nuestro viejo concepto de amistad iquiqueña, juan no pude asistir al funeral de jaime (por babosas cuestiones laborales), no pude acompañar a sus hermanos en el funeral y es algo que aún me pesa, es por ello que con emoción agradezco tus letras y me aprovecho de saludar al piloto y deisi y por cierto a sus hijos

Enviado por juan prieto, el 06/10/2007 a 10:09

Estimado Juan Carlos
Como ves soy la hermana mayor de Jaimito.
Gracias por tus bellas palabras, reflejan el carino que sus amigos le tenian.
Nosotros lo llevamos en el corazon y recordamos su sonrisa y alegria.
Me gustaria que nos pudieramos comunicar, tienes my email.
yo estoy radicada en Miami, y en octubre ire a Iquique.

Muchos carinos
Vicky

Enviado por vicky lobos, el 06/22/2008 a 21:03

A mi querido y recordado amigo Jaime.
Quien no se alegra al recordarlo en la Confitería del 'Milo' frente a nuestro Liceo llegando en su Escarabajo color crema, cuando ganaba Colo-Colo gritaba 'Ceci-Bon, Ceci-bon Colo-Colo campeón' su alegría espontánea, bueno para conversar y echar la talla.
Algún día nos encontraremos Amigo Jaime.
Leonardo Zepeda R. (Loco)

Enviado por Leonardo Zepeda R., el 09/28/2008 a 12:38

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